¡Hola de nuevo, Marvilover! ¿Quieres que tus rutinas de skincare pasen al siguiente nivel? Pues bien, las brumas faciales son un buen punto por el que empezar. Esto se debe a que se han convertido en un producto super versátil; ligero, refrescante y cada vez más popular. Pero… ¿Qué son estos cosméticos y para qué sirven realmente? Hoy te explicamos todo lo que necesitas saber y, además, también te daremos algunos consejos prácticos para que les saques el máximo partido. ¡Comenzamos!
¿Qué es una bruma facial?
Una bruma facial es un producto de cosmética que viene formato spray ultraligero. Están pensadas para poder pulverizarse sobre el rostro, dejando una estela de niebla muy fina y uniforme. Tienen el objetivo principal de dejar la piel bien hidratada, con sensación de confort, sin necesidad de extender el producto o retirarlo. Esto hace que sean super prácticas y rápidas de utilizar cuando aplicamos nuestra rutina de skincare.
A diferencia de otros productos que también vienen en formato líquido, las fórmulas de las brumas se absorben muy fácilmente, aportando frescor instantáneo. Es importante saber que no dejan residuos grasos y tampoco sensación pegajosa. Están enriquecidas con humectantes como la glicerina, el ácido hialurónico o el aloe vera. Sin embargo, estos ingredientes también pueden combinarse con otros de propiedades calmantes y/o antioxidantes para fomentar el equilibrio cutáneo.
Otra ventaja magnífica de las brumas faciales es que, gracias a su textura ligera, pueden aplicarse sobre la piel limpia o sobre el propio maquillaje. En términos prácticos, podemos decir que es un impulso para la hidratación del rostro, aunque debemos recordar que no sustituye a otros pasos esenciales como el serum o las cremas.
BRUMAS RECOMENDADAS
Hydra-Essentiel Brume | Facial Mist Protect | Bouncy Plump | Photoderm brume invisible |
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Diferencia entre brumas faciales y tónicos
Estos dos productos suelen confundirse a menudo. No obstante, las brumas faciales y los tónicos no cumplen exactamente las mismas funciones. Aquí te dejamos un pequeño resumen que te ayudará a ver qué diferencias son fundamentales entre estos productos:
Característica | Bruma facial | Tónico |
Formato | Spray vaporizador (niebla fina) | Líquido aplicado con algodón o manos |
Momento de uso | En cualquier momento del día | Después de la limpieza facial |
Función principal | Refrescar e hidratar ligeramente | Equilibrar el pH y preparar la piel |
Aplicación sobre maquillaje | Sí | No |
Sensación en piel | Ligera y refrescante | Puede ser más activo o tratante |
Objetivo en la rutina | Aporte rápido de confort | Paso estructural del skincare |
¿Para qué sirven las brumas faciales?
La función principal de las brumas faciales es la hidratación ligera, aunque también pueden aportar otros beneficios para el cutis como:
- Refrescar y revitalizar la piel: La vaporización fina da lugar a una sensación de frescor al momento. Esto hace que sean especialmente útiles en las épocas más calurosas.
- Calmar las pieles sensibles: Algunas de sus fórmulas incluyen ingredientes calmantes, lo que ayuda a reducir sensaciones como la incomodidad que podemos sentir tras la limpieza facial o la aplicación de tratamientos más intensos.
- Mejorar el acabado del maquillaje: Si aplicamos la bruma facial después del maquillaje, nuestro look podrá volverse más natural, ya que contribuirá a que los productos en polvo se integren mejor.
- Proteger frente a agentes externos: Las brumas pueden estar enriquecidas con antioxidantes, los cuales refuerzan la berrera cutánea frente a la contaminación y otros agentes ambientales.
¿Cómo se utiliza la bruma facial? Guía paso a paso
El skincare es muy importante, pero hay que tener en cuenta que la forma de aplicación es tan fundamental como los productos que escogemos para cuidar nuestra piel. Como consejo inicial, te diremos que puedes aplicar la bruma facial a una distancia aproximada de unos 15 o 20 centímetros, siempre con los ojos cerrados e imitando una T o una X mientras la vaporizas para que cubra de forma homogénea toda la cara.
Es cierto que esto parece muy sencillo, y realmente lo es, pero sí que tenemos algunos tips que te ayudarán a sacar aún más partido de tu bruma:
- Aplica sobre piel limpia: Puedes usarla cuando termines con la limpieza facial. De esta manera, conseguirás un impulso hidratante de forma previa al serum o la crema. Deja que absorba unos momentos de manera natural o presiona muy levemente con las manos limpias.
- Durante el día: Si sientes tu piel más tirante o apagada a medida que avanza el día, siempre puedes reaplicar con una ligera pulverización. Llevarla contigo te resultará muy útil, especialmente en lugares con ambientes muy secos.
- Después del maquillaje: Cuando termines de maquillarte la bruma puede ser una gran aliada para integrar bien los productos en polvo, dando un resultado más natural. Es importante que no te toques el rostro hasta que la bruma se haya asentado totalmente.
- Frecuencia moderada: Es cierto que no podemos decir que exista un límite estricto; se puede recurrir a las brumas faciales varias veces al día según las necesidades de cada persona. Sin embargo, en pieles que sean muy sensibles conviene revisar bien la fórmula para evitar sobreexposición a fragancias o agentes activos que puedan provocar posibles reacciones.
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